A finales de la década de 1970 y durante la primera mitad de los años 80, tras casi cuatro décadas de dictadura franquista y en plena efervescencia de la Transición democrática, Madrid estalló en una de las revoluciones culturales, artísticas, musicales y vitales más fascinantes y desinhibidas de la historia moderna de Europa: La Movida Madrileña. Apoyada e impulsada por el emblemático alcalde filósofo Enrique Tierno Galván (célebre por su mítica frase "¡Rockeros: el que no esté colocado, que se coloque y al loro!"), la capital se convirtió en un gigantesco laboratorio libertario donde la noche no tenía fin, las tribus urbanas convivían en las mismas barras y el pop, el punk, la moda, el cómic y el cine se reinventaban a golpe de frescura y provocación.
Aquella ola incontenible alumbró a bandas inmortales como Alaska y los Pegamoides, Radio Futura, Nacha Pop, Los Secretos, Mamá, Ejecutivos Agresivos y Golpes Bajos, al tiempo que descubrió el genio cinematográfico de Pedro Almodóvar y la mirada transgresora de fotógrafos como Alberto García-Alix y Ouka Leele. En esta guía e itinerario a pie por el Madrid de la Movida, recorremos los templos que sobrevivieron al paso del tiempo y siguen con las puertas abiertas manteniendo vivo el espíritu de los ochenta.
El Contexto Histórico: La Noche en que Madrid se Volvió Moderna
Para comprender la magnitud de la Movida es necesario situarse en la primavera de 1980. El 9 de febrero de aquel año se celebró en la Escuela de Caminos de Madrid el legendario Concierto Homenaje a Canito (batería del grupo Tos, germen de Los Secretos, fallecido en accidente de tráfico). Retransmitido por Televisión Española en el mítico programa Popgrama, aquel concierto marcó el pistoletazo de salida oficial de una generación de jóvenes que querían despojarse del gris del pasado cantando a la libertad, al amor juvenil, al colorismo y a la fiesta.
Los barrios de Malasaña (en torno a la Plaza del Dos de Mayo) y Chueca se erigieron en el epicentro geográfico del movimiento, donde convivían fanzines fotocopiados a mano, modas de cardados y cazadoras de cuero y pequeñas salas donde cualquiera con una guitarra eléctrica y una actitud descarada podía subirse a tocar.
La Ruta a Pie por los Templos Sagrados de la Movida
Este itinerario puede realizarse cómodamente a pie en una tarde-noche comenzando en el corazón de Malasaña:
| Local Mítico | Dirección | Historia y Canción Inmortal | Ambiente Actual |
|---|---|---|---|
| El Penta (El Pentagrama) | Calle de la Palma, 4 | Inmortalizado por Antonio Vega en "La Chica de Ayer" (1980). | Santuario del pop español de los 80; paredes forradas de fotos históricas y cervezas frías. |
| La Vía Láctea | Calle de Velarde, 18 | Inaugurado en 1979; punto de encuentro de Pedro Almodóvar y Joe Strummer (The Clash). | Estética psicodélica intacta, pósters vintage, billar arriba e indie rock/garage. |
| Madrid Me Mata | Corredera Alta de San Pablo, 31 | El bar-museo oficial de la Movida; custodia ropa original, maquetas e instrumentos de los grupos. | Exposiciones permanentes de recuerdos de Tino Casal, Alaska y Nacha Pop con copas. |
| Tupperware Club | Corredera Alta de San Pablo, 26 | Pionero del diseño pop retro con muñecos de plástico de los 60 y lámparas de lava. | Ambiente alternativo y cosmopolita con sesiones de DJs locales. |
| Sala El Sol | Calle Jardines, 3 | Inaugurada en 1979; la sala de conciertos donde tocaron todas las bandas seminales de la época. | Sigue siendo una de las mejores salas de conciertos en directo y clubbing de Madrid. |
| El Templo del Gato | Calle de la Trujillana, 7 | El refugio del rock urbano y el blues con la fachada decorada con una cabeza felina gigante. | Guitarras eléctricas, cerveza y ambiente puramente rockero. |
1. El Penta: La Cuna de "La Chica de Ayer" (Calle de la Palma, 4)
Inaugurado en 1976 en la calle de la Palma, El Pentagrama (conocido popularmente por todos como El Penta) fue el primer bar de Madrid en adoptar el concepto de "bar de copas moderno", pinchando singles de vinilo de nueva ola traídos directamente de Londres y Nueva York en lugar del hilo musical tradicional.
Fue aquí donde el inolvidable compositor y vocalista Antonio Vega escribió las míticas estrofas de la que está considerada la canción más importante de la historia del pop español: "Luego al Penta a escuchar canciones que consiguen que te pueda amar". Hoy en día, entrar al Penta es viajar en el tiempo: su barra sigue llena de devotos que cantan a coro los himnos de Los Secretos, Radio Futura, Alaska y Burning mientras contemplan las fotografías en blanco y negro que tapizan las paredes.
2. La Vía Láctea: El Refugio del Rock y Pedro Almodóvar (Calle de Velarde, 18)
Abierta en el verano de 1979 por Marcos López Artiga inspirándose en los locales del Greenwich Village neoyorquino, La Vía Láctea fue el epicentro indiscutible del glamour canalla y la transgresión artística. Aquí pasaban las noches el director Pedro Almodóvar y Fabio McNamara, el fotógrafo Alberto García-Alix, músicos internacionales como Joe Strummer (cantante de The Clash, que vivió largas temporadas en Madrid) y la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada.
Su decoración sigue siendo una obra de arte en sí misma: techos pintados con motivos estelares y fluorescentes, carteles originales de conciertos de Blondie y Sex Pistols, y una clásica mesa de billar en la planta superior donde se gestaron muchas de las canciones y películas más célebres de la década.
3. Madrid Me Mata: El Museo Bar de la Movida
Bautizado en honor a una de las revistas más influyentes de la época, Madrid Me Mata funciona simultáneamente como bar de copas y como museo oficial de la Movida Madrileña. Sus vitrinas acristaladas exhiben una colección de valor incalculable: chaquetas y botas originales del icono del glam Tino Casal, guitarras eléctricas donadas por Nacha Pop, dibujos manuscritos, fanzines de tirada limitada y las primeras maquetas de casete que los grupos grababan en los estudios independientes de la capital.
4. Sala Rock-Ola: El Templo Internacional Desaparecido
Aunque ya no existe físicamente (estaba ubicada en la calle Padre Xifré, cerca de Prosperidad), es imposible hablar de la Movida sin rendir tributo a la Sala Rock-Ola, la llamada "Catedral de la Movida". Entre 1981 y 1985, este mítico local dirigido por Lorenzo Rodríguez trajo por primera vez a España a las grandes estrellas del post-punk y la new wave internacional como New Order, The Damned, Iggy Pop, Depeche Mode, Spandau Ballet, Siouxsie and the Banshees y Echo & the Bunnymen, compartiendo escenario en igualdad de condiciones con los grupos noveles madrileños.
5. Sala El Sol (Calle Jardines, 3 – Gran Vía)
Inaugurada en 1979 a pocos metros de la Puerta del Sol, la Sala El Sol es la única gran sala de conciertos de la Movida que ha permanecido abierta de forma ininterrumpida durante más de 45 años. Con su emblemática escalera de caracol roja y su escenario acogedor, fue el lugar donde debutaron oficialmente Nacha Pop y Radio Futura y donde todavía hoy se puede disfrutar de conciertos de indie rock en directo y sesiones de baile hasta el amanecer.
El Cine de Pedro Almodóvar y la Estética Visual de la Movida
La Movida Madrileña no fue únicamente un fenómeno musical; transformó para siempre el lenguaje cinematográfico y visual de España. Un joven Pedro Almodóvar, que por entonces trabajaba como administrativo en la compañía Telefónica y actuaba por las noches en el dúo de cabaret punk Almodóvar y McNamara, rodó en las calles de Malasaña sus primeras películas de culto: Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980) y Laberinto de Pasiones (1982).
En el terreno visual, la fotografía en blanco y negro cruda y poética de Alberto García-Alix retrató a los protagonistas anónimos de la noche, las motos y las pensiones del barrio, mientras que Ouka Leele (Bárbara Allende) creó un estilo pop inconfundible coloreando a mano con acuarelas fotografías en blanco y negro, como su legendaria imagen de la Diosa Cibeles rodeada de limones y personajes extravagantes.